lunes, 31 de enero de 2011

Vida de Perros (Tema libre)

Un perro salió de su casa un día
para ver a las perritas con que solía perrear
y en una de sus andadas
conoció una nueva perra con algo en particular,
no conocía la calle, era muy familiar
y entonces por el perrito sólo se dejó llevar,
trás sucumbir ante las palabras
con que este acostumbraba conquistar.

"Qué te pasa perrita linda? -le decía-
demuestra que conmigo quieres estar,
sin que te importen los prejuicios
y mucho menos el qué diran.
Conmigo aprenderás muchas cosas,
veras que no te arrepentirás,
te haré llagar a la luna
y jamás querrás regresar
y sobre todas las cosas perrita,
tendrás mi fidelidad..."

Y así el perrito todos los días
a la perrita más convencía
y por su mente nunca pasaba
que todo era una fantasía.
Salían juntos todas las tardes
y cada rato el le proponía
que se entregará a él sin problemas,
que las estrellas él le daría
y la perrita sin darse cuenta,
entre el amor casi se perdía,
a diferencia de lo que el perro
realmente por ella sentía,
ganas enormes de que su ego
fuera más grande que el que tenía,
satisfaciendo todo su instinto
descontrolado y hasta homicida.

Un día la perra de tanto pensarlo,
finalmente se decidió
y todo el miedo que ella sentía
entre su amor desapareció,
corrió hasta los brazos del perrito
quien extrañamente preguntó:
¿Qué te pasa perrita linda?
¿Qué garrapata te picó?
y ella le dijo que era el momento,
que ella por fin se decidió...

y el perro entonces a la perrita
sin pensarlo mucho abrazó,
la tomó por su patita,
pero también le advirtió,
que si ella no estaba segura,
entonces no había razón
y la perrita conmovida por su consideración
sin importarle más nada
¡a su perro se entregó!

Todo fue lindo, vio las estrellas
tal como él se lo prometió
y como lo bueno dura muy poco
al otro día él se marchó
y la perrita desconsolada
por su perrito se suicidó.

Mientrás el perro sin saberlo, buscaba más diversión,
se encontró con otra perra que despertó su pasión.
Esta perrá tan coqueta al perrito enamoró
y con el pasar del tiempo, ella también se marchó,
entonces el perrito triste tan solo pudo llorar,
mientras la perra sólo reía y se gozaba de su maldad,
pero ignoraba y desconocía que ella tenía una enfermedad,
algo muy raro y contagioso que a los perritos suele matar...

Pobres perritos, me dan tristeza, pero es la cruel realidad.
Ojalá pase algo que los haga reflexionar,
¿Será que puede ser posible?
¿Los perros pueden pensar?
mejor que el ciclo se detenga
o comience a finalizar,
menos mal que sólo es vida de perros
y no de la humanidad.

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